viernes, 22 de septiembre de 2017

Manual de Pérdidas (2017)


Todos tenemos prejuicios de algún tipo, pocas personas se salvan y creo que no conozco a ninguna. El mío, como siempre, tratar de juzgar un libro por su portada. Mira que mi racionalidad me dice que es una tontería y he leído libros horribles con portadas maravillosas y el caso inverso...¡pero nada! Yo creo que debe de ser un rollo inconsciente. El libro que os presento hoy en mi reseña no tiene una gran portada, no os voy a mentir, y de no tener un premio en su parte inferior posiblemente no lo hubiera tomado en serio. Sin embargo, me alegro muchísimo de haberlo leído porque he disfrutado con su lectura y hoy quiero compartir con vosotros el buen poso que me ha dejado este libro.

     Llevaba tanto tiempo sin leer una novela ambientada en nuestro país, en una época actual y que no se cimentara en hechos ficticios que ni yo misma he dado crédito cuando comencé su lectura. A veces, nos empeñamos tanto en viajar a lugares tan lejanos, que cuando volvemos a nuestra cruda realidad esta misma nos sorprende, nos muestra cosas que en nuestro día a día no apreciamos porque vamos ciegos de velocidad. No queremos inmiscuirnos en la realidad o en los problemas de los que nos rodean, es más fácil vivir al margen si no nos ha tocado sufrir una desgracia, es siempre más fácil mirar hacia otro lado. Esta novela habla mucho de eso, de las cosas que quedan por decir y de las cosas que evitamos continuamente pero existen. Como la muerte, como esa charla pendiente con alguien, con ese dolor del pasado.




     "Manual de Pérdidas", recibió el primer premio Pancho Guerra de Novela Breve y en su publicación colabora el ayuntamiento de San Bartolomé de Tijarana. La maquetación del libro es muy buena, su tipografía generosa como complemento a la narración la convierten en una novela de consumición ultra rápida. La sinopsis es clara y nos adelanta el argumento de la historia. Mi profesión, (por suerte o por desgracia) me ha condicionado a la hora de leer este libro. Una novela que sin pretenderlo enteramente, habla sobre el Alzheimer, ese asesino lento pero destructor de recuerdos vitales y que tantas emociones levanta en familiares y amigos de quien la sufre.


Género: Drama social, novela contemporánea.
Título original: Manual de Pérdidas.
Autor: Javier Sachez García.
Año: 2017.
ISBN:978-84-946761-7-8
Páginas: 243.

Sobre el autor

     

     Javier Sachez García nació en septiembre de 1970 en Campillo de Llerena (Badajoz). Ha cursado las carreras de Derecho y Trabajo Social, y tiene el título de Especialista en Gestión Cultural por la Universidad de Extremadura. Ha desarrollado su carrera profesional en las áreas de cultura, educación y formación. Comenzó a escribir en el año 2003 y ha ganado varios premios literarios de ámbito nacional en las modalidades de relato, novela y poesía.

     Ha colaborado en diversas publicaciones artísticas y literarias y, hasta el momento, ha publicado siete novelas y dos poemarios. En el año 2010 obtuvo una beca de creación literaria por parte de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura. Actualmente reside en la ciudad de Mérida (Badajoz).

Sinopsis


     En Manual de Pérdidas se cuenta el último acto bibliófilo de un profesor de Historia jubilado consciente de que va a perder cuanto ha leído por culpa del alzhéimer: un itinerario de gratitud por diversos lugares con destino en todos aquellos que en un momento de su vida le regalaron un libro. El propósito es devolver el objeto, lo que revierte su función primigenia: si con el regalo quien da logra que su recuerdo habite en quien lo recibe; con la devolución, el proceso se invierte: ahora el dador pasa a ser quien fue receptor y el recuerdo sigue el mismo trayecto.




Análisis

     Comenzaré por el estilo y la calidad de la prosa. He disfrutado muchísimo de la pluma de Javier Sachez, creo que es un verdadero artesano de la palabra con años de experiencia a sus espaldas...y se nota mucho. Me encantaron las descripciones de los diferentes emplazamientos de la novela, especialmente cómo se describe Avellaneda, el pueblo natal del protagonista, Abdón, pues parece nacer de las entrañas de un recuerdo increíblemente real. El autor tiene la cualidad de grabar a fuego en la mente frases claves o pasajes brillantes durante la lectura, como por ejemplo:


"Desde ese día, la muchacha masticó los acontecimientos de manera distinta. Un velo de pesadumbre nubló sus ojos y caminó por la vida como temiendo. El regreso a casa lo hizo con premura. Corría para no llorar".

El autor, carga de emotividad y profundidad cada frase de la historia infundiéndole sentimientos, vida. Identifica al lector con sus personajes, juega con sus emociones y finalmente lo conmueve. 
Además, es una novela muy ligada a su tierra, Extremadura, ligada a lo rural, al campo, a la vida de los padres de nuestros padres, a la cruda vida de la posguerra y a los pueblos ahora desiertos de la geografía española.

"Al asomarse al patio de la pocilga, lo encontró despedazado junto a la pila de agua. La mujer perdió el conocimiento debido a la impresión cayendo al suelo. No pudo entrar a sacar a su hijo, pues el cercado era alto y ella ya estaba embarazada de Abdón, y tuvo que esperar a que regresase su marido por la tarde. 
Desde ese día, se le aflojaron las muelas y aparecieron por todo su cuero cabelludo grandes calvas y algunos mechones de canas que conservó hasta el día de su muerte."



     Los personajes son otro punto fuerte del libro. Durante la novela nos van mostrando un poco la evolución de la familia de Abdón y cómo van creciendo sus hijos hasta convertirse en las personas que cuidan de su padre desde el principio hasta el final de su enfermedad. Personalmente, me quedo con el personaje de Virginia. Además de porque me he sentido muy identificada con ella, creo que es un personaje con una mezcla de amor y rencor que abunda en demasía, que cala muy hondo y que ves a diario. Siempre vemos la parte de la hija amorosa, la hija ejemplar, pero no se muestran las fallas, las carencias a las que tuvo que enfrentarse tras la muerte de su madre. Eso, lo lleva dentro...
Se trata el tema de la comunicación de un modo muy real y elegante. Se habla precisamente de los temas que no tocamos, que nos parecen tabú y que ojalá pudiéramos olvidar pero que siguen formando parte de nuestra vida y nuestra historia vital. Nuestras cicatrices.

     Muy ingenioso el viaje de Abdón con su hija, recorriendo la geografía española devolviendo esos preciados regalos, recordando de nuevo las experiencias de su vida, dando un último adiós a su realidad en compañía de uno de sus seres más queridos.

     El final de la novela es inmejorable, se puede estar más o menos de acuerdo pero es una realidad que vivimos a diario y me ha parecido una dignificación humana.



    Recomendaría fervientemente esta novela contemporánea. Se la recomendaría a todo tipo de público, especialmente a aquellos que en algún momento de su vida han vivido conflictos familiares, o a aquellos que de alguna manera quieren acercarse a este tipo de realidades: A la muerte, la enfermedad, el Alzheimer, la nostalgia...Podemos aprender mucho de este libro, es una realidad de nuestros días. Le ocurre a la señora mayor que cuida de su marido, o al anciano que esta sentado en la parada de autobús y ya no recuerda hacia donde se dirigía. Se trata de un drama cotidiano recreado a la perfección en el que experimentas los sentimientos de cada personaje muy intensamente, creando un vínculo que hace a la novela brillar con luz propia.


Te puede gustar mas o menos este tipo de narrativa, yo no suelo leerla normalmente, pero me alegro muchísimo de haberlo hecho. Trata sobre un tema que cada día se repite más en nuestros hogares y que protagoniza nuestra población en alza, los ancianos. Esos seres despreciados por unos, que a veces no respetamos, que desgraciadamente arrinconamos como artículos obsoletos pero que guardan en su interior experiencias y vivencias inmedibles. Este libro nos recuerda que una vez fueron como nosotros,  y que en algún momento seremos como ellos y nos agotaremos como una pila gastada. Nos asustan y por ello, nos alejamos.

Valoración: 9/10




     

jueves, 24 de agosto de 2017

El demonio del movimiento y otros relatos de la zona oscura (Edición de 2017)


Muy buenos días, tardes, noches tengan ustedes. Me presento, soy El Tonto de los Libros y básicamente he sido invitado por María Belén para hacer alguna que otra reseña en este genial blog. He preferido mantener mi nombre oculto bajo un seudónimo por si alguna vez se cruza una mala reseña, que no vengan a prenderle fuego a mi coche, que está viejo, pero no tanto como para una eutanásica cremación (aunque de eu- no tenga nada). Decir que la opinión sobre los libros que reseño está solo relacionada a mí, el coche de Belén no tiene nada que ver en este asunto, así que no se lo queméis.

Después de esta parrafada que en realidad no os interesaba, procedo a hablar del autor.

Stefan Grabinski era polaco, aunque para ser polaco su nombre tiene demasiadas vocales, lo cual me hace dudar de que realmente fuera polaco, sin contar claro que la villa en la que nació el 26 de febrero de 1887, Kamionka Strumilowa (que sigue teniendo demasiadas vocales), se encontraba en las proximidades de Lwów (eso ya está mejor Polonia), que ahora pertenece a Ucrania, pero que al principio era del Imperio Astro-Húngaro y que se la devolvería a Polonia tras la Primera Guerra Mundial...Un follón.



Grabinski era profesor de educación secundaria graduado en la Universidad de Lwów (que creo que entonces era astro-húngara) en filología y literatura polacas. Aparte de eso, también viajo por el extranjero a Austria, Italia y Rumanía, todo un aventurero.

En 1909 autopublicó un librito de historias fantásticas que no tuvo mucho éxito. Y sería en 1918, pasada ya la Gran Guerra, cuando se dió a conocer con Na wgórzu róz (el polaco es bien) que significa La colina de las rosas, que es una buena muestra del autor sobre el horror psicológico.

En 1919 Grabinski publica su libro de más éxito Demon ruchu o en español El demonio del movimiento, una serie de relatos que nos atañen en esta reseña, y que giran todos ellos en relación al tren, que por entonces era un prodigio de la velocidad. Este libro se ve muy influenciado por el filósofo francés Henri Bergson.

No me quiero alargar mucho más, aunque creo que ya lo he hecho, recalcar que escribió 4 colecciones más de cuentos (ahora sin polaco) El peregrino loco, Historia increíble, Libro de Fuego (Que contiene uno de los relatos incluidos en este volumen, y que me ha gustado tanto, que solo por eso ya me quiero leer la colección completa) y Pasión. Aparte escribió varios libros, pero estos tenían poco que ver con sus cuentos y estaban más relacionados con imaginería y filosofías herméticas como son Salamandra, Lasombra de Baphomet, Claustro y mar y la Isla de Itongo.



Para terminar ya de una vez y antes de que me apuñaléis los ojos por sobrepasarme tanto, solo decir que Grabinski sufría de una tuberculosis crónica que se agudizó con el paso del tiempo, diezmando poco a poco su salud y sus ahorros acabando finalmente con Grabinski dejando este mundo el 12 de noviembre de 1936 entre pañuelos manchados con la reseca sangre de sus esputos tuberculosos.

Quiero agradecer a la editorial Valdemar y a Jesús Palacios por hacer un prólogo tan exhaustivo del autor del cual he sacado toda la información que os he dado, así que si tenéis el libro podéis leerlo directamente ahí y va a ser menos insufrible que el mío.

Y POR FIN EL LIBRO

QUÉ ESPERABA DEL LIBRO CUANDO LO COMPRÉ

Bueno, lo primero que me llamó la atención de libro fue su increíble portada, me pareció muy oscura y relacionada con el terror en general, ya lo habéis visto al principio de esta entrada. Acojona. Y eso me gustó, así que mi primera impresión fue que sería un libro de horror. Hacía poco que había leído La casa en el confín de la Tierra y estaba muy interesado en seguir leyendo este tipo de libros.

Luego leí la sinopsis, me di cuenta de que era una colección de relatos, lo cual estaba bien, y de que estaban relacionados con el tren. Eso me llamó aun más la atención, no podía dejar de pensar en trenes viajando a otras dimensiones o trenes que se convertían en monstruos...

Así que sin pensarlo mucho lo compré con unas expectativas muy altas.



QUÉ ME ENCONTRÉ EN EL LIBRO CUANDO LO EMPECÉ

Pues veréis: Al leer el prólogo me llevé una pequeña decepción. Me di cuenta de que me encontraba ante un libro más relacionado con la literatura gótica de Poe que con el horror cósmico de Hodgson. Aquello dinamitó mis expectativas de seguir profundizando en ese horror primigenio que apela a la insignificancia del ser humano en el caos que representa el universo.



¡Pero no me amilané! No amigos, he aquí un hombre que no se deja llevar con facilidad por la fatalidad. Soy optimista por naturaleza, y de alguna manera sabía que este libro escondía alguna que otra sorpresa, lo único que tenía que hacer era cambiar el enfoque con el que empezaría a leerlo. Esto suele solucionar muchos problemas de la vida diaria, cambiar el enfoque me refiero, por ejemplo, como cuando te das cuenta de que no queda gel de baño, pero ya estás empapado en agua y solo ves un bote de champú. Cualquier otra persona se habría derrumbado en lágrimas, o habría salido derrotado tratando de no manchar demasiado una toalla con la roña que aun puebla su cuerpo en busca de gel. ¡O peor aun! pedir el auxilio de sus congéneres y convertirse así en un pobre desvalido a ojos de la sociedad. Yo en cambió, pensé que el rizado vello que puebla mi cuerpo ahora se encontraría sedoso y brillante gracias al champú que me disponía a aplicar por mi cuerpo.

Tengo que dejar de escribir estas tonterias.

Como decía, empecé el libro con buen ánimo, es decir, lúgubre, ¿de qué otra manera se puede empezar un libro de relatos góticos? Y me volví a sorprender. Grabinski escribe literatura gótica. Sí. Pero también hace alarde de un humor irónico que contrasta con esa atmósfera oscura, pero que al mismo tiempo le da un toque de genialidad por estar tan bien entremezclado. No solo eso, aunque no todos los relatos son de terror, sí los hay algunos que se centrarán mucho en el terror psicológico, claramente influenciados por Freud. Y otros relacionados, esta vez sí, con un terror mucho más ambiental, casi fantástico, e influenciados incluso por las nuevas ideas que emanaban del relativismo y del gran avance que la ciencia estaba viviendo en esos momentos de principios del siglo XX.



Pasaré ahora a describir un poco la estructura del libro, considero que esto no es spoiler, diablos, en cuanto abráis el libro lo vais a ver, no se puede considerar spoiler algo que podrías encontrar en las 5 primeras páginas de un libro... ¿no?

Como decía, la estructura del libro, se divide en dos partes, la Parte I está completa y absolutamente relacionada con el tren, todos los relatos giran al rededor del tren, otorgándole más o menos protagonismo, dándole a veces un aura de vida propia, otras, otorgando la propia vida, e incluso insuflando adrenalina y ganas de vivir en los personajes que nos acompañan. Otras veces, aunque solo pareciera un mero método de transporte, seguía siendo parte primordial del relato.

Los relatos que más me han gustado de esta parte son: El tren encantado, El pasajero perpetuo, Señales y La vía muerta.

Con respecto a la Parte II se trata de un compendio diverso, tratando diferentes temas, diferentes  enfoques, diferentes personajes... Aunque diría que la Parte I me ha gustado más en general, ha sido la Parte II en la que he encontrado mis relatos favoritos sobre este autor, quizá porque sean más cercanos a mi idea de terror y que me hayan hecho pasar un mal rato, en el buen sentido de la palabra.



Los relatos que más me han gustado de la Parte II son: El amo de la zona, sin lugar a dudas mi preferido de todos los relatos que he leído, La mirada y La venganza de los elementales que es mi segundo relato favorito de Grabinski, y que como he dicho antes, está incluido en Libro de Fuego.

Podría hablar de cada relato, decir qué me ha gustado, y qué me ha dejado de gustar. Pero yo no soy así, no puedo, simplemente no puedo, necesito que seáis vosotros los que os encontréis algo nuevo e inesperado en el libro cuando lo leáis. Además, ya me estoy pasando con la reseña, a ver si para la próxima la hago más corta.

VALORACIÓN DEL LIBRO

Algo que notaréis cuando leáis mis reseñas es que yo no pongo nota, lo veo demasiado subjetivo, un día le daría un 10 a este libro, y otro le daría un 8, o un 7, todo depende del momento en el que me encuentre, de lo que haya valorado antes... En fin, de demasiadas variables a mi alrededor, que no me dejarían contento con la nota que diese.

En cambio, voy a usar el sistema que aprendí de los analis-dis de Gamesajare, mítica página de videojuegos en español que desgraciadamente ha desaparecido hace poco, pero no apuréis que no nos han dejado huérfanos del todo, han dejado su corazón en un libro que os recomiendo leer si sois veteranos jugadores, así pues procedo a la valoración.



TE GUSTARÁ ESTE LIBRO SI:
- Te gusta la literatura gótica
- Eres fan indiscutible de la colección GÓTICA de VALDEMAR
- Te gustan los trenes
- Te gusta el terror psicológico
- Te gusta mezclar el terror con el humor
- Te gustan los nombres polacos que no se pueden pronunciar si no compras vocal
- Practicas el onanismpo de forma regular, aunque no enferma
- Vale, de forma enferma también

NO TE GUSTARÁ ESTE LIBRO SI
- Piensas que la literatura gótica es de emos y darkers y por ende infatil
- Te esperabas un libro de auténtico terror, y no has cambiado tu forma de enfocar el libro
- No te gustan los libros de relatos
- Te gusta que los nombres se puedan pronunciar
- El onanismo no te va
- El terror psicológico no te va
- Los trenes no te van
- La alegría y el buen hacer sí te van, pero de forma enferma

Y hasta aquí esta reseña de El demonio del movimiento y otros relatos de la zona oscura Por Stefan Grabinski, edición de Valdemar de 2017. Muchas gracias por haber leído este tocho entero, si no os lo habéis leído entero, entonces no tenéis mis gracias, pero podéis comentar lo mal que lo he hecho, trataré de leeros y contestaros aunque a lo mejor no, y tampoco.

¡Lee Cuentos de Delonna!