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jueves, 24 de agosto de 2017

El demonio del movimiento y otros relatos de la zona oscura (Edición de 2017)


Muy buenos días, tardes, noches tengan ustedes. Me presento, soy El Tonto de los Libros y básicamente he sido invitado por María Belén para hacer alguna que otra reseña en este genial blog. He preferido mantener mi nombre oculto bajo un seudónimo por si alguna vez se cruza una mala reseña, que no vengan a prenderle fuego a mi coche, que está viejo, pero no tanto como para una eutanásica cremación (aunque de eu- no tenga nada). Decir que la opinión sobre los libros que reseño está solo relacionada a mí, el coche de Belén no tiene nada que ver en este asunto, así que no se lo queméis.

Después de esta parrafada que en realidad no os interesaba, procedo a hablar del autor.

Stefan Grabinski era polaco, aunque para ser polaco su nombre tiene demasiadas vocales, lo cual me hace dudar de que realmente fuera polaco, sin contar claro que la villa en la que nació el 26 de febrero de 1887, Kamionka Strumilowa (que sigue teniendo demasiadas vocales), se encontraba en las proximidades de Lwów (eso ya está mejor Polonia), que ahora pertenece a Ucrania, pero que al principio era del Imperio Astro-Húngaro y que se la devolvería a Polonia tras la Primera Guerra Mundial...Un follón.



Grabinski era profesor de educación secundaria graduado en la Universidad de Lwów (que creo que entonces era astro-húngara) en filología y literatura polacas. Aparte de eso, también viajo por el extranjero a Austria, Italia y Rumanía, todo un aventurero.

En 1909 autopublicó un librito de historias fantásticas que no tuvo mucho éxito. Y sería en 1918, pasada ya la Gran Guerra, cuando se dió a conocer con Na wgórzu róz (el polaco es bien) que significa La colina de las rosas, que es una buena muestra del autor sobre el horror psicológico.

En 1919 Grabinski publica su libro de más éxito Demon ruchu o en español El demonio del movimiento, una serie de relatos que nos atañen en esta reseña, y que giran todos ellos en relación al tren, que por entonces era un prodigio de la velocidad. Este libro se ve muy influenciado por el filósofo francés Henri Bergson.

No me quiero alargar mucho más, aunque creo que ya lo he hecho, recalcar que escribió 4 colecciones más de cuentos (ahora sin polaco) El peregrino loco, Historia increíble, Libro de Fuego (Que contiene uno de los relatos incluidos en este volumen, y que me ha gustado tanto, que solo por eso ya me quiero leer la colección completa) y Pasión. Aparte escribió varios libros, pero estos tenían poco que ver con sus cuentos y estaban más relacionados con imaginería y filosofías herméticas como son Salamandra, Lasombra de Baphomet, Claustro y mar y la Isla de Itongo.



Para terminar ya de una vez y antes de que me apuñaléis los ojos por sobrepasarme tanto, solo decir que Grabinski sufría de una tuberculosis crónica que se agudizó con el paso del tiempo, diezmando poco a poco su salud y sus ahorros acabando finalmente con Grabinski dejando este mundo el 12 de noviembre de 1936 entre pañuelos manchados con la reseca sangre de sus esputos tuberculosos.

Quiero agradecer a la editorial Valdemar y a Jesús Palacios por hacer un prólogo tan exhaustivo del autor del cual he sacado toda la información que os he dado, así que si tenéis el libro podéis leerlo directamente ahí y va a ser menos insufrible que el mío.

Y POR FIN EL LIBRO

QUÉ ESPERABA DEL LIBRO CUANDO LO COMPRÉ

Bueno, lo primero que me llamó la atención de libro fue su increíble portada, me pareció muy oscura y relacionada con el terror en general, ya lo habéis visto al principio de esta entrada. Acojona. Y eso me gustó, así que mi primera impresión fue que sería un libro de horror. Hacía poco que había leído La casa en el confín de la Tierra y estaba muy interesado en seguir leyendo este tipo de libros.

Luego leí la sinopsis, me di cuenta de que era una colección de relatos, lo cual estaba bien, y de que estaban relacionados con el tren. Eso me llamó aun más la atención, no podía dejar de pensar en trenes viajando a otras dimensiones o trenes que se convertían en monstruos...

Así que sin pensarlo mucho lo compré con unas expectativas muy altas.



QUÉ ME ENCONTRÉ EN EL LIBRO CUANDO LO EMPECÉ

Pues veréis: Al leer el prólogo me llevé una pequeña decepción. Me di cuenta de que me encontraba ante un libro más relacionado con la literatura gótica de Poe que con el horror cósmico de Hodgson. Aquello dinamitó mis expectativas de seguir profundizando en ese horror primigenio que apela a la insignificancia del ser humano en el caos que representa el universo.



¡Pero no me amilané! No amigos, he aquí un hombre que no se deja llevar con facilidad por la fatalidad. Soy optimista por naturaleza, y de alguna manera sabía que este libro escondía alguna que otra sorpresa, lo único que tenía que hacer era cambiar el enfoque con el que empezaría a leerlo. Esto suele solucionar muchos problemas de la vida diaria, cambiar el enfoque me refiero, por ejemplo, como cuando te das cuenta de que no queda gel de baño, pero ya estás empapado en agua y solo ves un bote de champú. Cualquier otra persona se habría derrumbado en lágrimas, o habría salido derrotado tratando de no manchar demasiado una toalla con la roña que aun puebla su cuerpo en busca de gel. ¡O peor aun! pedir el auxilio de sus congéneres y convertirse así en un pobre desvalido a ojos de la sociedad. Yo en cambió, pensé que el rizado vello que puebla mi cuerpo ahora se encontraría sedoso y brillante gracias al champú que me disponía a aplicar por mi cuerpo.

Tengo que dejar de escribir estas tonterias.

Como decía, empecé el libro con buen ánimo, es decir, lúgubre, ¿de qué otra manera se puede empezar un libro de relatos góticos? Y me volví a sorprender. Grabinski escribe literatura gótica. Sí. Pero también hace alarde de un humor irónico que contrasta con esa atmósfera oscura, pero que al mismo tiempo le da un toque de genialidad por estar tan bien entremezclado. No solo eso, aunque no todos los relatos son de terror, sí los hay algunos que se centrarán mucho en el terror psicológico, claramente influenciados por Freud. Y otros relacionados, esta vez sí, con un terror mucho más ambiental, casi fantástico, e influenciados incluso por las nuevas ideas que emanaban del relativismo y del gran avance que la ciencia estaba viviendo en esos momentos de principios del siglo XX.



Pasaré ahora a describir un poco la estructura del libro, considero que esto no es spoiler, diablos, en cuanto abráis el libro lo vais a ver, no se puede considerar spoiler algo que podrías encontrar en las 5 primeras páginas de un libro... ¿no?

Como decía, la estructura del libro, se divide en dos partes, la Parte I está completa y absolutamente relacionada con el tren, todos los relatos giran al rededor del tren, otorgándole más o menos protagonismo, dándole a veces un aura de vida propia, otras, otorgando la propia vida, e incluso insuflando adrenalina y ganas de vivir en los personajes que nos acompañan. Otras veces, aunque solo pareciera un mero método de transporte, seguía siendo parte primordial del relato.

Los relatos que más me han gustado de esta parte son: El tren encantado, El pasajero perpetuo, Señales y La vía muerta.

Con respecto a la Parte II se trata de un compendio diverso, tratando diferentes temas, diferentes  enfoques, diferentes personajes... Aunque diría que la Parte I me ha gustado más en general, ha sido la Parte II en la que he encontrado mis relatos favoritos sobre este autor, quizá porque sean más cercanos a mi idea de terror y que me hayan hecho pasar un mal rato, en el buen sentido de la palabra.



Los relatos que más me han gustado de la Parte II son: El amo de la zona, sin lugar a dudas mi preferido de todos los relatos que he leído, La mirada y La venganza de los elementales que es mi segundo relato favorito de Grabinski, y que como he dicho antes, está incluido en Libro de Fuego.

Podría hablar de cada relato, decir qué me ha gustado, y qué me ha dejado de gustar. Pero yo no soy así, no puedo, simplemente no puedo, necesito que seáis vosotros los que os encontréis algo nuevo e inesperado en el libro cuando lo leáis. Además, ya me estoy pasando con la reseña, a ver si para la próxima la hago más corta.

VALORACIÓN DEL LIBRO

Algo que notaréis cuando leáis mis reseñas es que yo no pongo nota, lo veo demasiado subjetivo, un día le daría un 10 a este libro, y otro le daría un 8, o un 7, todo depende del momento en el que me encuentre, de lo que haya valorado antes... En fin, de demasiadas variables a mi alrededor, que no me dejarían contento con la nota que diese.

En cambio, voy a usar el sistema que aprendí de los analis-dis de Gamesajare, mítica página de videojuegos en español que desgraciadamente ha desaparecido hace poco, pero no apuréis que no nos han dejado huérfanos del todo, han dejado su corazón en un libro que os recomiendo leer si sois veteranos jugadores, así pues procedo a la valoración.



TE GUSTARÁ ESTE LIBRO SI:
- Te gusta la literatura gótica
- Eres fan indiscutible de la colección GÓTICA de VALDEMAR
- Te gustan los trenes
- Te gusta el terror psicológico
- Te gusta mezclar el terror con el humor
- Te gustan los nombres polacos que no se pueden pronunciar si no compras vocal
- Practicas el onanismpo de forma regular, aunque no enferma
- Vale, de forma enferma también

NO TE GUSTARÁ ESTE LIBRO SI
- Piensas que la literatura gótica es de emos y darkers y por ende infatil
- Te esperabas un libro de auténtico terror, y no has cambiado tu forma de enfocar el libro
- No te gustan los libros de relatos
- Te gusta que los nombres se puedan pronunciar
- El onanismo no te va
- El terror psicológico no te va
- Los trenes no te van
- La alegría y el buen hacer sí te van, pero de forma enferma

Y hasta aquí esta reseña de El demonio del movimiento y otros relatos de la zona oscura Por Stefan Grabinski, edición de Valdemar de 2017. Muchas gracias por haber leído este tocho entero, si no os lo habéis leído entero, entonces no tenéis mis gracias, pero podéis comentar lo mal que lo he hecho, trataré de leeros y contestaros aunque a lo mejor no, y tampoco.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Cuentos de Delonna 13 (2014)



Después de mucho tiempo sin publicar, (que no escribir) ahí la siguiente entrega de Cuentos de Delonna. Y cada vez queda menos para terminar la primera parte....
Espero que guste y si no os ruego del mismo modo que dejéis vuestra opinión. Es el único modo de aprender...

Ahí va "El ejército de Iluminación" :)

http://www.wattpad.com/85790632-cuentos-de-delonna-cap%C3%ADtulo-13-el-ej%C3%A9rcito-de 

domingo, 12 de octubre de 2014

Cuentos de Delonna 9: XIAFANG (2014)



¡Cómo se nota que estoy de vacaciones!
Nuevo capi de Cuentos de Delonna y el siguiente preparado para la semana que viene...Estoy "on fire".
Después de las buenas noticias que me dieron los amigos de la revista Y y la publicación en "Lascivia Textual" mis ánimos están muy muy arriba.
Sigo escribiendo, colaborando y pensando en cómo seguir...
Espero que disfrutéis del siguiente, es un capítulo de ambiente que prepara para el siguiente que será bastante más intenso.

Cuentos de Delonna ya cuenta con más de 1550 visitas y subiendo, muchas gracias por el apoyo que me estáis dando.

Aquí el enlace al Capítulo: http://www.wattpad.com/75717327-cuentos-de-delonna-cap%C3%ADtulo-9-xiafang

domingo, 13 de abril de 2014

Es Despertar del Dragón Helado II



El gran pez se percató de la presencia de la chica gracias a su potente voz de enana minera. A gran velocidad movió sus monstruosas aletas dorsales  hacia ellos. Sus ojos eran negros, enormes y carentes de emoción alguna. El monstruoso pez movía sus dos larguísimos bigotes al ritmo de sus branquias que producían movimientos repetitivos de apertura y cierre.
-¡Viene hacía aquí!- Bernoz comenzó a correr en dirección opuesta cuando una enorme lengua escamosa le atrapó un pie.
-¡Maldita sea!-Elianne tomó su arpón y tensando sus músculos lo lanzó con todas sus fuerzas contra la criatura que estaba a menos de medio metro de los jóvenes. El animal abrió la colosal boca e ignorando el arpón clavado en su cuerpo se disponía a  arrastrar al chico hasta sus fauces. Sus labios eran blancuzcos, demasiado similares a los humanos lo que le profería un matiz aún más desagradable.
-¡Noooooooo!- la chica rugió impotente mientras Bernoz colgaba en el aire boca abajo agarrado por la viscosa lengua del pez, el monstruo había aumentando considerablemente su verdosa salivación que estaba bañando al pobre chico.
De entre los bolsillos del muchacho cayó una brillante gema al lago helado, las azuladas aguas se habían tornado verdes por los extraños efluvios que se estaban despidiendo. Una gran onda se propagó contagiosamente por la superficie, instantes después el agua comenzó a arremolinarse y a burbujear emitiendo un vapor cálido, el nivel del lago bajo perceptiblemente dando evidencia del volumen que se disponía a emerger del mismo.
-¡Santa pechera!- dijo Elianne abriendo aún más los ojos.
Primero dejó ver una testa cornuda rodeada de escamas blancas de frío hielo. Sus ojos permanecían cerrados, el reptil se encontraba  sumido en un sueño del que pronto despertaría. El cuerpo de grandiosas dimensiones estaba envuelto en dos potentes alas parecidas a las de un murciélago que se encontraban igualmente congeladas. El ser ascendía como elevado desde lo más profundo de las frías aguas.
Una vez el dragón descubrió todo su cuerpo, el pez se quedó observándolo con el chiquillo colgando de su lengua. Un sonido estridente quebró la superficie de hielo blanco que cubría al maravilloso reptil que tenían frente a ellos. Como surgiendo de un cascarón roto, el verdadero dragón se dejó ver enseñando sus dorados ojos. El sol se reflejaba en sus preciosas escamas azules que parecían lustrosos zafiros. Abrió sus potentes alas esparciendo brillantes esquirlas de hielo en todas direcciones.
El solemne reptil batió sus alas y se situó frente al pez que estaba petrificado de miedo al igual que Elianne que no creía que lo que estaba viendo estuviera ocurriendo de verdad.
Un simple zarpazo de sus potentes garras destrozó lengua, labios y cabeza del pez desfigurándolo, se había convertido en una masa verdosa que flotaba entre espasmos. El chico, destrozada la lengua cayó al frió lago.
Bernoz nadaba entre tiritonas tratando de llegar a la orilla, Elianne que se aproximaba hacia él podía ver como los labios del muchacho se tornaban morados por el frío.
El azul reptil sobrevoló levemente el  área del lago y con los afilados dientes asió al muchacho por sus vestiduras echándoselo en el lomo. El muchacho estaba aterrorizado, apenas tenía fuerzas para agarrarse a los pequeños cuernecillos que presentaba el dragón en el lomo, no podría mantener el equilibrio de no ser por una extraña fuerza cálida que lo mantenía a horcajadas del animal.
Bernoz llegó a tierra junto a su amiga que se encontraba en la orilla. Elianne lo ayudó a bajar del reptil y le tendió su capa de pieles para calentarlo.
-¡Vámonos de aquí Bernoz! - el chico no podía moverse tan rápido como su compañera pero emprendieron la huida del lago antes de que cualquiera de aquellas criaturas decidiera darles caza.
El dragón volvió hasta donde se encontraba su enemigo a gran velocidad. Subió alto y volvió a bajar quedándose suspendido en el aire. Abrió sus fauces y un aliento helado recubrió la superficie del lago sepultando lo que quedaba del pez y devolviendo al lago Fammdrüsken su aspecto primigenio.
-Es un...un...- Bernoz continuaba su carrera con la respiración entrecortada mirando a sus espaldas de vez en cuando, aún sin creer lo que acababa de ocurrirles.
-Un dragón sí- dijo Elianne cogiéndolo de la mano y casi arrastrándolo- un enorme dragón azul que podría merendarnos si quisiera- dijo ella tratando de devolver al mundo real a Bernoz.
-Elianne, ese dragón me ha salvado la vida- la chica continuó tirando fuertemente de Bernoz hasta que llegaron a salvo a Hendelborg.
***
Bernoz caminó junto a Elianne hasta las granjas de techados de paja donde vivía junto con su familia. La calidez había vuelto a su rostro, se despidió de la chica en el umbral de la puerta.
-Gracias Elianne- el muchacho le devolvió la capa de pieles.
-No es nada amigo, cuídate- la chica le sonrió dejando ver sus blancos y alineados dientes.
Bernoz cerró la puerta tras de sí y entró en su habitación, decidió cambiar sus ropas mojadas por nuevas limpias y más cómodas. Cuando fue a quitarse el pantalón el peso en uno de los bolsillos hizo que su corazón comenzara a latir vertiginosamente ¡No podía ser!
Allí con su azul brillo resplandeciente se encontraba facetada e intacta, de nuevo entre sus manos, la gema misteriosa.


domingo, 6 de abril de 2014

El Despertar del Dragón Helado I (2014)


Hendelborg , Segundo día Luna en Euslo

Era su día libre, tras pasar toda la semana yendo y viniendo a las minas de cobre con Reva, estaba decidido a dar un paseo por el lago helado de Fammdrüsken. En aquella época del año en la que las tormentas de nieve se apaciguaban era el momento perfecto para llevarse algo de comer y pasar el resto de día en el lago tomando algún que otro rayo de sol, no muy potente por su puesto. Las granjas de los alrededores comenzaban a convertirse en lugares de trabajo en los que cultivar verduras y hortalizas resistentes. Los niños ya salían a las calles a jugar con sus juegos de tablero y otros corrían desafiándose en imaginarios duelos. Esa ya era una época pasada para Bernoz, una vez terminó sus estudios básicos en la escuela del pueblo comenzó a trabajar para Reva. En su casa la situación no era muy buena para poder permitirse enviarlo a aprender un oficio o ciencia, ya era difícil a veces darle de comer cuando estaba en la escuela.
Tomó un poco de pan con tocino que compró en el mercado y lo metió en una bolsa que se llevó  a la espalda. Caminó desde las granjas hasta las afueras del poblado donde se encontraba el lago Frammdrüsken. Metió su mano en el bolsillo, sí, allí seguía...la extraña gema de brillo azul de formas geométricas. Después de pasar un tiempo junto a ella se había convertido para él en una especie de talismán personal, nunca salía de casa sin ella. Salió a las frías estepas de la periferia, algunos carros llegaban a la ciudad para comerciar o incluso algunos familiares llegaban de visita después del frío invierno.
-¿A dónde vas Bernoz?- una rajada familiar le hizo girar la cabeza de inmediato. Se trataba de Elianne una chica algo marimacho que se educó con él en las granjas y que gustaba de cazar y salir con los hombres de cervezas.
-Voy a comer algo al lago, hace buen día- dijo el muchacho cruzando los dedos para que no decidiera acompañarle a sabiendas de que lo haría.
-¡Te acompaño! - la chica era más alta que él y vestía con pieles de venado que había conseguido en sus cacerías, su cabello era rubio y lo llevaba recogido en una trenza. A sus espaldas llevaba un enorme arpón afilado que daba miedo nada más verlo.
-Vale- el chico no aplaudió mucho la decisión, le estresaba su presencia, haciéndole sentir un niño pequeño.
Caminaron hacia el lago cuando un extraño olor como a podredumbre llegó a las sensibles narices de Elianne.
-Huele a podrido Bernoz- ambos anduvieron hacia al lago desde donde procedía el terrible olor estancado.
-Quizás es un cadáver- dijo Bernoz sin expresar ninguna emoción haciéndose el impasible.
-He olido muchos cadáveres Ber y no...así no huele un cadáver...¡Mira el agua de entre las grietas! ¡Qué color más extraño!
El lago era una gran superficie de agua congelada que nunca llegaba a descongelarse del todo aunque se registrase el verano más caluroso de Hendelborg. Se habían hecho algunas grietas en los bordes del lago y agua verdosa salía al exterior.
Bernoz se acercó a la orilla y olisqueó la extraña sustancia.
-Sin duda es algo que está podrido aquí dentro, ¡qué asco!- buscó un sitio donde no llegase el olor y se sentó a untar el tocino en su pan.
Elianne no satisfecha con el veredicto de su compañero tomó su arpón y trató de romper un poco más la superficie de hielo, salía más y más agua verdosa y espesa. La chica tras no encontrar nada ahondando con el arpón en el agua helada, se volvió hacia Bernoz al olor del tocino que untaba cuidadosamente.
-¡Dame un poco piltrafas!- la chicarrona se sentó junto a él mientras cruzaba sus pies sonoramente, llevaba unas pesadas botas con pinchos para andar sobre la superficie del hielo. Bernoz cortó un pedazo del bocadillo y se lo tendió a la chica.
-¡Qué morro que tienes!- dijo Bernoz indignado.
El sonido de un bloque de hielo grueso rompiéndose alertó a los comensales. Una gran cantidad de agua verdosa salía a presión despedida hacia el exterior, el repugnante olor casi se masticaba.
Elianne se levantó junto con Bernoz que del susto se le cayó el bocadillo al suelo.
De entre los restos de hielo emergió del agua helada un enorme pez de color azul oscuro. Era garganturesco, podía tener la envergadura de cuatro hombres fornidos al igual que las anchuras ya que era bastante redondeado. 
-¡Mira eso Ber! ¿¡Qué cojones!?- la chica se adelantó y preparó su arpón. Los brazos de la cazadora eran anchos y musculosos, parecían los de un hombretón. Bernoz se quedó tras de ella viendo el comportamiento del animal.

jueves, 20 de febrero de 2014

La caza de la bestia II (2014)

Megg se escondió dentro de su capucha, Mikk  al lado de ella  se tapaba nariz y boca , dejando en el suelo su pesada mochila llena de volúmenes, con un pañuelo en su otra mano tapaba los orificios de Ray que experimentaba movimientos espasmódicos  en las piernas. Kormik miró a los chicos y conteniendo la respiración dirigió una mirada furtiva a la criatura que se erguía frente a la compañía. Apretó con fuerza la empuñadura de su espada bastarda, tensó los músculos de sus brazos y apretando sus dientes clavó su espada en el suelo frente a la bestia. Levantó su muñeca y la rasgó con su afilada espada generando una pequeña corriente de sangre hacia su mano. Con sus dedos tomó su sangre y la llevó a sus labios saboreándola.
Sus pupilas se contrajeron y sus ojos se abrieron de par en par inyectados en sangre, Kormik comenzó a aumentar su respiración y las venas de su cuerpo empezaron a emerger dilatadas. De  entre sus calzas en la parte trasera asomó un apéndice peludo similar al de un canino, su rostro comenzó a afilarse y una enorme cantidad de pelaje asomaba de pecho, brazos y rostro. Sus iris ahora se tornaban amarillos y sus manos eran ahora enormes garras.
Bestia contra bestia, Kormik se abalanzó contra la criatura que movía continuamente sus tentáculos , dejaba en el suelo un rastro de un extraño líquido verdoso  que resultaba bastante repugnante. Clavó su ahora considerable mandíbula en la bestia, el guerrero había entrado en un salvaje trance. La criatura rodeó a Kormik con uno de sus tentáculos y comenzó a presionar con fuerza. Megg y Mikk cargando con Ray se mantenían al margen observando la situación con preocupación en sus rostros. Un zarpazo de Kormik mantuvo al ente a raya permitiéndole volver al suelo, sediento de sangre, el guerrero volvió a acometer contra la criatura en una fracción de segundo. El monstruo abrió sus fauces triplicando su tamaño inicial ejerciendo una fuerte succión hacía sí. Atraído con una gran potencia hacia las fauces, un brazo de Kormik entro por completó en la boca del monstruo provocando un rugido de dolor cuyo eco resonó en la caverna.  Haciendo honor a su apelativo Kormik concentró toda su fuerza en su puño libre y acometió salvaje y repetidamente  contra el cráneo de la criatura. El monstruo aumentaba la presión sobre el brazo de Kormik, la sangre comenzaba a manar de entre la fatal dentadura de la bestia. Ajeno al dolor el medio hombre continuó arremetiendo fuertemente contra la cabeza del ser hasta que la criatura dejó de apretar el brazo algo aturdida. Aprovechando el momento Kormik fue hasta su espada rodando. La bestia continuó escupiendo ácido en dirección al malherido que dejaba un rastro de sangre que manaba de su brazo.  Tratando de evadirse de la dolorosa herida del brazo, la cual era bastante profunda y perdía mucha sangre, se aproximó a la bestia clavándole la espada justo en el centro de  donde partía la red de tentáculos negros que configuraban su cuerpo. Perdiendo la fuerza para apoyarse en todos sus apéndices, el monstruo cayó al suelo segregando más fétido moco del que generaba en su desplazamiento. Una estocada más directa en el suelo terminó con la vida del mismo, un agudo gemido lastimero  terminó con el sufrimiento del engendro. Kormik derrotado, dejó caer su espada y cayó al suelo en un charco de sangre, sus facciones habían vuelto a la normalidad no había rastro de la cola y del pelaje que lucía hace unos instantes.

La cacería había terminado.

domingo, 16 de febrero de 2014

La caza de la bestia (2014)

Vieja Vrunni

Luna en cuarto creciente, dentro de Anímedes.

Las tabernas seguían abiertas al viajero a aquellas horas de la noche, las posadas ofrecían cama y comida caliente para aquel que viniera a resguardarse del temporal. La tormenta era fuerte y los truenos resonaban como si el cielo estuviera quebrándose.
Los rumores sobre la caza y captura de una extraña criatura habían traído a la cuadrilla de Kormik destrozacráneos hasta Vieja Vrunni.
-Si no me equivoco los bosques que delimitan la ciudad son su lugar de esparcimiento, puede encontrarse en cualquier lugar, hemos elegido un mal día con esta tormenta- Un chico joven delgado que portaba una mochila llena de mapas comenzó a trazar una línea organizando una ruta. Su cabello era oscuro  y su piel clara, manos pequeñas y ojos verdes inquietos.
-Megg ¿podemos parar y continuar mañana? -Kormik le pregunto a la chica pelirroja que les acompañaba envuelta en una túnica harapienta echada a perder por el camino. Ella se quitó la capucha y levantando la cabeza miró al cielo escarlata:
- Mañana no es el día- La chica volvió a resguardarse en la capucha
-¿Lo será hoy? - dijo Ray, otro joven burlonamente que se encontraba a la derecha de Kormik
-¡Calla estúpido!- le replicó el chico de los inquietos ojos verdes
La cuadrilla prosiguió internándose en el bosque, la lluvia no cesaba iban calados hasta los huesos. Megg sacó de sus saquillos una piedra blanca, su textura era parecida al cuarzo la frotó repetidamente con su pulgar  mientras posaba una de sus manos en la corteza de un gran árbol, pronunciando un canto entre susurros la piedra comenzó a emitir una luz blanco azulada que permitía ver a los presentes en la total oscuridad del bosque. No habían profundizado mucho aún pero los árboles eran gruesos y altos, solo se escuchaba el sonido de sus pasos , el de la fauna nocturna y la lluvia cayendo sobre hojas, ramas y hierba.
-Hay un arroyo a menos de cincuenta pasos- dijo Kormik
Crecido por la tormenta los aventureros aprovecharon para beber algo de agua, sentarse y descansar.
-Vamos a enfermar Kormik, espero que nos pagues bien- dijo Ray. Miraba el suelo posiblemente tratando de identificar alguna huella.
Sus pasos ya se hundían en la tierra mojada, no había rastro de ninguna bestia y los presentes comenzaban a mirar a la chica pelirroja con algo de recelo. Continuaron avanzando ya con una marcha pesada.
-¿A dónde vas Ray?- dijo el chico de a mochila cargada de papeles y extraños volúmenes.
El chico se perdió en la oscuridad, pasado un buen rato se escuchó su voz en la lejanía advirtiendo de la presencia de una gruta. El grupo avanzó hasta visualizar la caverna donde se resguardarían a esperar.
-Aquí huele a sangre y a cadáver- dijo Kormik ya entrando en la gruta.
Estrecha pero de alto techo la caverna estaba llena de extraños excrementos y restos de huesos con algo de carne aún adherida.
Un sollozo se escuchaba en las profundidades. La cuadrilla se dirigió a identificar de donde provenía.
Llegados a cierto punto la caverna se ensanchaba para dar varios túneles en tres direcciones, siguiendo a la criatura sollozante se decantaron por el central donde había varias antorchas.
-¡Es una mujer! ¡Está desnuda!- Ray se apresuró a curiosear sin ser visto. Apoyado sus manos en una gran piedra se escondió mientras contemplaba la escena. Era una mujer de generosos senos , figura esbelta y cabellos rubios rizados que caían por su espalda. Se encontraba completamente desnuda y lloraba desconsoladamente deambulando por la gruta.
Ray movido por las hormonas y una extraña y repentina necesidad de ayudar al prójimo se apresuró a ayudar a tan desamparada mujer antes de que  Megg pudiera abrir la boca.
-¡¿Es que no piensa en otra cosa?!
-Es una pobre mujer probablemente perdida y desorientada...tal vez secuestrada- dijo Kormik mientras se atusaba la barba mirando las generosas formas de la señora.
-¿Completamente desnuda en una cueva con olor a cadáver y sangre?- dijo Megg mirando a Kormik con la ceja levantada.
El resto de la cuadrilla se mantuvo a la espera del encuentro entre Ray y la mujer.
-¿Te has perdido? ¿Sabes quién vive aquí?- El chico se acercó pausadamente tratando de no asustarla. La mujer le devolvió la mirada, sus ojos estaban llenos de lágrimas. Su cara reflejaba un verdadero terror, estaba confusa y sus manos le temblaban.  Consciente ya de la situación Ray miró al resto y les indicó que se acercasen:
-Quien sea que vive aquí ha debido molestar a esta pobre mujer- dijo Ray mirando al resto del equipo.
 En este preciso instante, cuando Ray giró la nunca la sollozante mujer que se encontraba a sus espaldas convirtió sus miembros superiores en negros tentáculos que aprisionaron al chico. Las finas y hermosas facciones de la mujer se convirtieron en unos enormes colmillos y una lengua viperina. Antes de que sus compañeros pudieran auxiliarle aquella víbora le había clavado sus mortíferos colmillos y continuaba asfixiando al pobre muchacho.
Kormik corrió hacia la bestia, desenfundó su espada y cortó los tentáculos que tenían preso a Ray. Una carcajada de aquella monstruosidad resonaba en los oídos de los presentes, todo daba vueltas y les era imposible coordinar sus movimientos. Un horrible dolor penetró en sus oídos. Desfallecían y perdían las fuerzas. Ray se encontraba tendido en el suelo con dificultad para respirar.
 Sacando fuerzas de flaqueza Kormik avanzó hasta donde se encontraba la bestia y evitando uno de sus tentáculos le propino una estocada en su ahora abdomen escamoso, después cayó al suelo desorientado. Ya la bestia debilitada se iba a abalanzar contra su último atacante cuando Megg clavó su daga en la espalda del ser. Al penetrar causó un enorme resplandor, una luz que salía de la boca de la bestia y que la cegó. Ya completamente invidente no dejaba de atacar enemigos inexistentes, Kormik sin dificultad ninguna cercenó su cabeza en cuanto se puso en pie.
Se apresuraron a ver el estado de su compañero:
-¿Estás bien Ray?- dijo el chico de cabello negro.
El joven respiraba entrecortadamente , temblaba  y sudaba al mismo tiempo.
-Creo... que... estoy... envenenado- Megg se apresuró  a mirarle el cuello y allí estaban aquellos dos colmillos clavados, la piel alrededor de los orificios había comenzado a podrirse.
Un ruido proveniente de los pasillos los alertó. Era un ruido sibilante, como el de una serpiente al reptar.
-Es enorme- dijo Kormik susurrando- Debemos movernos de aquí
Se colocaron detrás de unas rocas, entre todos arrastraron rápido a su amigo que se deterioraba por momentos.
Sus ojos no podían dar crédito a lo que veían, de las entrañas de la gruta un ser enorme y repugnante había acudido probablemente a la señal de auxilio de  uno de sus esbirros. Estaba cubierto de tentáculos negros y se movilizaba gracias a ellos. En el centro había una enorme boca solo llena de dientes afilados distribuidos circularmente en varias filas. Cuando llegó ante el ser caído, alargó uno de sus tentáculos y multiplicando el tamaño de su boca desmesuradamente engulló a la criatura muerta, la devoró en segundos dejando solo en el suelo los huesos y algunas trazas de músculo.
La cuadrilla se mantenía en silencio esforzándose por no ser percibidos cuando un grito de Ray que estaba comenzando a delirar alertó de su posición.
Movilizando sus tentáculos se aproximaba al grupo, una nube de gas espesa que provenía del monstruo contaminó la habitación.
-¡No respiréis!- Dijo Kormik


viernes, 14 de febrero de 2014

La gema misteriosa (2014)

Aquella gema encerraba dentro de sí la fría escarcha de las regiones del norte de donde provenía. De una belleza inusual y un brillo sobrenatural su angulada forma  dibujaba un trapezoedro delicadamente regular  y transparente.  
-Sin duda es obra de un mago- dijo una voz segura y algo cantarina
-¡En ese caso yo no quiero llevarla!
-¡Oh vamos no seas gallina! La llevaremos al pueblo y sacaremos algo por ella, con suerte que sea de un mago y así no tendremos que volver a esa asquerosa mina nunca más.
-¿Y por qué tendría que tratarse de la obra de un mago? ¿Alguna vez has visto una gema mágica Reva?- El muchacho que sostenía la gema miraba ilusionado a su interlocutora
-Bueno, alguna vez que otra ...y se venden a muy buen precio créeme- La mujer llevaba el carromato pausadamente, estaba abrigada con varias pieles y masticaba una planta cuyo tallo sobresalía.
Habían pasado cientos de años desde que se viera a un mago por aquella región. La mera mención de enseres mágicos en aquel pueblo enloquecía  a cualquiera para bien o para mal.
El carromato llegó al pueblo en una media hora  y Reva que quería dar un trago dejó el carro bajo la supervisión del muchacho.
-Entro un rato a tomarme una pinta, se buen chico y cuando vuelva te daré unas monedas más- Reva se bajó del carró dio unas palmaditas al viejo caballo y fue preparando sus saquillos para cambiar alguna que otra moneda por alguna bebida espirituosa.
El muchacho aún guardaba la gema que habían encontrado en una bolsa, la sacó de nuevo para contemplarla. Era una lástima que Reva la vendiera ¿qué secretos entrañaría? La frotó levemente con sus manos recorriéndola despacio, su brillo azulado era cautivador.
Los ruidos de unas pisadas hasta el carromato lo alertó, eran varios y pesaban más que él por el ruido de las pisadas en la nieve.
-Hola chico ¿qué traes en ese carro? ¿Nos dejas echar una ojeada?- Un hombre no muy robusto con bigote y calvo se subió al carro bruscamente tratando de asustar al guardián del mismo.
-Venimos de llevar provisiones a las minas de carbón, el carro está vacío- El nerviosismo comenzó  a hacerse patente en el timbre de voz del chico.
Otra voz algo más fina pero proveniente de un cerebro más complejo que el anterior formuló una pregunta:
-Entonces, si el carro está vacío...¿Podemos ver que llevas en esa bolsa?- Obviamente se refería a la gema que sin ningún tipo de cuidado estaba mirando mientras esperaba a Reva.
Un chasquido de dedos y 3 personas se subieron al carro a coger la bolsa que portaba el muchacho.
-Si me la das no te haremos daño, te doy mi palabra- dijo el hombre del bigote
El portador de la bolsa de yute estaba temblando y apretaba la bolsa contra su cuerpo con todas sus fuerzas.
-Vamos estúpido ¿me vas a hacer sacar un juguetito?- Otro rufián de cabello largo y recogido sacó una navaja poco afilada- Si gritas  te corto el cuello aquí mismo.
No podía salir corriendo, estaba rodeado no sabía cómo reaccionar se encontraba muy nervioso, sus manos temblorosas tendieron la bolsa a los malechores.
-Buen chico- Dijo una voz más fina, el más delgado del grupo miró al muchacho cómicamente y se dispuso a abrir la bolsa para ver su contenido.
El pequeño saco estaba vacío.
-¡¿Qué diablos!? ¡¡Qué estabas mirando aquí dentro!?- El hombre que estaba inspeccionando la bolsa se la tendió a sus compinches para verificar posiblemente que ese chiquillo era un demente o un payaso, después la tiro al suelo.
-Adiós pirado, quédate con tu maravillosa bolsa...- Los ecos de las risas resonaban mientras se bajaban del carro y se alejaban.
No daba crédito a lo que acababa de ocurrir, ¡la  gema había desaparecido delante de sus narices! Se frotó varias veces los ojos , recogió la bolsa del suelo, la gema no estaba y sus atracadores tampoco.
Al rato salió Reva de la taberna con las mejillas sonrosadas y una sonrisa de oreja a oreja:
-¿Qué tal pollito?¡Qué frío!- La mujer le tiende al muchacho unas monedas y sube al carro de un salto, arriba se tambaleó un poco antes de sentarse
Ya llegando al pueblo Reva con voz ronca le dice a su acompañante:
- Te dejaré en casa, mañana a la misma hora¡ y no me hagas esperar! ¿Tienes esa gema que encontraste?
-Me temo que la he perdido- no iba a creer su explicación.
La mujer arrugó la cara y con gesto de pesadumbre le dijo al chico:
-¡Qué esperar! ¡Rápido vete antes de que haga algo de lo que me arrepienta!
El muchacho se bajó del carro y le hizo un gesto a la mujer de despedida.  Visualizando ya su hogar, una casita muy humilde cuya chimenea humeaba echó mano de sus bolsillos para contar las monedas que Reva le había dado.
No podía dar crédito a lo que veía. Junto con unas cuantas monedas de cobre, allí se encontraba brillante e intacta, la gema desaparecida.

lunes, 22 de octubre de 2012

Miedo



Kiv era una chica de tez olivácea y cabello oscuro.  De risa fácil cuando está en buenas compañías pero de semblante usualmente melancólico.  Mediana estatura y pechos incipientes. Era increíblemente tímida y se escandalizaba a la más mínima mención de temas tabús.  De inteligencia privilegiada, las personas la consideraban demasiado madura para su edad. Considerada con sus mayores y responsable con sus deberes.
La chica vivía en una casita comunal con su familia en una región muy soleada de Grësg. Los veranos eran tórridos, insoportables para muchos ciudadanos que decidían asentarse en zonas del norte en los días más extremos.
Aquella tarde se encontraba leyendo tranquilamente cerca de un arroyo en las inmediaciones de las fincas cercanas.  Las temperaturas habían comenzado a bajar y corría una brisa fresca digna de aprovechar. Kiv gustaba de sentarse en el césped a la sombra de algún árbol y leer sus relatos generalmente fantásticos. No se alejaba mucho de su casa pues sus padres le habían indicado que no debía hacerlo. Un grito lejano interrumpió su lectura, era una voz familiar.
-Kiv ¿te vienes al desfiladero? Estamos  investigándolo, dicen que han encontrado un lobo muerto y que huele muy mal, además dicen que tiene hasta gusanos – El rostro de Laila dejaba patente su entusiasmo, ese rostro completamente lleno de pecas le inspiraba siempre confianza para contarle sus más  íntimos secretos.
- Laila, sabes que no me dejan salir de las fincas… -Kiv ni siquiera levantó la mirada del libro
-Algún día tendrás que salir de aquí, a mí tampoco me dejaban…hasta que no pueden hacer nada para impedirlo- Laila comenzó a reírse y zarandeo a Kiv instándole a acompañarla.
-Deacuerdo…iré pero ni una palabra a mi madre
-Claro, vamos Kiv, es siguiendo ese sendero hacia arriba, para la sierra.
Kiv seguía atentamente los pasos de su amiga, cada piedra que ella dejaba atrás procuraba salvarla de la misma manera, las pendientes eran costosas y estaba recibiendo alguna que otra magulladura por la que tendría que dar escusas después que ya se estaba preparando.
-Bueno Kiv, los demás deberían estar por aquí- Laila ayudó a terminar de subir a su amiga y con los brazos en jarras miró ambos lados esperando a sus amigos.
Kiv miró el horizonte desde donde se encontraba, estaba oscureciendo  y habían andado bastante:
-Creo que deberíamos volver Laila, se van a preocupar por nosotros
-No te preocupes, si vamos a llegar de vuelta en un momento…¿Dónde se habrám metido estos capullos? –Laila se adentró entre los árboles de un bosque que proseguía mucho más adelante y que se perdía a la vista su trayectoria.
-No pienso entrar…Me voy, esto es una locura- Kiv tenía miedo, no había pensado en tener que volver sola y la mera idea le aterraba pero esperaba presionar a su amiga.
-No te vas a volver sola Kiv, solo será un momento
- Ellos se habrán vuelto ya Laila…es muy tarde –Sin terminar sus últimas palabras un golpe sordo se oyó proveniente del bosque de encinas.
-Joder, ¿qué ha sido eso?
El golpe volvió a repetirse, y volvió a repetirse en unos instantes.
-Vamos a volvernos Laila, por favor- A Kiv le temblaban las piernas, solo era un ruido pero era la primera vez que estaba tan lejos de casa a esas horas.
Laila prosiguió adentrándose en el bosque, estaba muy oscuro y las encinas conformaban un laberinto del que seguramente si se adentraban demasiado les sería complicado encontrar el camino de vuelta. Kiv no quería proseguir, pero se sentía segura si se encontraba en presencia de su amiga, siempre había sido así.
-No están por ninguna parte Kiv, vamos a volver- Laila se giró hacia su amiga y en ese justo instante algo la sujetó por la pierna.
Todo transcurrió demasiado deprisa, Kiv vio como Laila fue arrastrada a la oscuridad. Ella aterrada corrió a toda velocidad dando vueltas entre los árboles sin rumbo fijo. Pasado un rato se encontraba agotada y le dolía el lado del vientre. Se apoyó a descansar en un árbol, había anochecido y se acababa de percatar. Quería pensar que todo se trataba de una pesadilla y que iba a despertar en la habitación junto a sus hermanos. Pero no fue así.
Una hoguera se distinguía más adelante, estaba horrorizada, pero no podía seguir sola y sin ver nada por lo que decidió confiar en la benevolencia de los acampados allí. Se acercó sigilosamente y con la máxima cautela para ver si había alguien. Sin embargo, parecía que no había nadie cerca de la lumbre. Esperó durante un largo rato hasta que decidió acudir en busca de ayuda, alguien que atendiera sus llantos y miedos y le ayudara a buscar a Laila.
Se acomodó con idea de pasar el resto de la noche junto al fuego con un poco de hojarasca cerca del calor. La ansiedad le impedía quedarse dormida, rompía en sollozos cuando volvía a recordar a su amiga desaparecer en la oscuridad “Le dije que no debíamos quedarnos”. Las imágenes de lo sucedido acudían a su mente y no le dejaban cerrar los ojos. Unas pisadas pesadas le alertaron de la presencia de alguien.  Cargaba algo y se encontraba tras ella.

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