jueves, 24 de noviembre de 2011

Crónicas de Córdoba Oscura (Parte I)






Capítulo 2: Un tedioso despertar


Creo que fue uno de los despertares más desagradables de mi no-vida. No por el lugar...a mi esas cosas no me importan...no por mi estado...se que mis heridas sanarán más tarde...sino porque no sabía cómo había acabado allí.


Aún recuerdo que sentía en aquellos momentos, de hecho fue el día que la conocí...


Permanecí con los ojos cerrados...la verdad es que no me hace falta ver...mi olfato muchas veces me dice todo lo que tengo que saber, y en aquella situación concreta me dijo que estaba lleno de sangre...sangre mía y de otra persona que no recordaba asociar con ninguna cara...sabía que me encontraba herido porque me dolía muchísimo el cuerpo...parecía que me habían dado una paliza...me encontraba cerca de algún basurero o algo parecido porque olía a desperdicios. Al tratar de incorporarme un fuerte dolor atravesó mi torso y una imagen vino a mi mente...un hombre con unas gafas de sol, era bastante corpulento y vestía traje de chaqueta...era de color, eso es lo único que pude recordar además de que me miraba desde arriba. Mis oídos también me alertaron de que  me encontraba cerca de una discoteca o algo parecido por la música que sonaba bastante alta.


Nunca he sido muy sensible a  las cosas sobrenaturales, si...soy un ser sobrenatural sin embargo no es mi especialidad sentir por ejemplo el poder de otro vampiro, para esas cosas Sofi y Nicolás son bastante mejores que yo. Podría sentir el aleteo de un murciélago a kilómetros desde donde me encuentro, podría reconocer al dueño de una pisada por muy perdida en el camino que se encuentre, podría despedazar a mis enemigos con mis propias garras...sin embargo en aquello ocasión sentí algo sobrenatural...y precisamente eso indicaba que era extremadamente poderoso para que yo me diera cuenta...procedía de  muy cerca...decidí abrir mis ojos de una vez...debía estar alerta.


Si...la vedad es que la sangre cubría gran parte de mi ropa, no me importaba especialmente la verdad, ya que mis vestimentas se limitaban siempre a cualquier pantalón vaquero y una camiseta de tirantes cualquiera...sin embargo me preocupaba lo que había percibido y dado mi desconocimiento de mi situación mis instintos me aconsejaban que permaneciera escondido hasta asegurarme de que era una zona segura para escapar y tratar de darle explicación a lo que me había pasado más tarde.


Traté de levantarme y ponerme en cuclillas apoyando mis doloridas manos sobre el suelo, me fallaron las rodillas y costosamente logré acomodarme al lado de unos cubos de basura al lado de lo que efectivamente se trataba de un local. A juzgar por mis heridas, me había defendido y fracasado en mi intento de salir victorioso. 


Mi olfato detecto dos fragancias muy diferentes cerca de allí, efectivamente tres personas habían salido del edificio cercano. Yo permanecí escondido detrás de los cubos de basura, la verdad es que estaba un poco asustado. Me pareció ver a una mujer vestida con un hábito como de monja con un pelo que parecía como escaldado que le estaba dando indicaciones a otras dos. Parecía un poco estresada  y usaba una voz bastante chillona que a juzgar por la cara de Sofi no era para nada agradable. El otro integrante se trataba de un hombre con un pasamontañas que no dejaba ver su rostro.


Esa fue la primera vez que vi a Sofía, y como para cualquier hombre muerto o vivo de este planeta me pareció una belleza increíble. Desde allí no podía ver de que color eran sus ojos, sin embargo podía ver su figura felina desde lejos, marcada por un vestido plateado bastante ceñido. Su melena castaña caía en cascada sobre su espalda...era una verdadera hembra...pero no solo tiene estas bondades...la verdad es que desde que la conozco solo puedo decir que ha hecho muchas cosas por mí a pesar de que a veces no la entiendo...porque ella es mucho más complicada que yo...pero tiene un gran corazón.


Sin darme cuenta salí de mi ensimismamiento al ver que un gato iba a destrozar mi escondite...estaba a punto de hacer caer la tapa de uno de los cubos y al final terminaría revelando mi posición. La verdad es que por entonces era un inexperto cainita, sino habría salido mucho mejor de esa situación...aunque me hubiera perdido muchas cosas. No pude hacer nada porque cuando me percaté la tapa del contenedor metálico ya había caído y el ser que se escondía tras el pasamontañas cuyo fétido olor llegaba hasta mi nariz se alertó ante el ruido...no quedaba duda de que se trataba de seres que les quedaba poco de humanos...luego descubrí que a ese en concreto no le quedaba ni la apariencia. 


El hombre oculto dijo algo a las otras dos mujeres y trato de seguir escuchando, a lo que yo procuré no mover ni un solo músculo...el gato salió de entre los cubos lo que hizo que el hombre pensara que el ruido era solo debido al felino por lo que volvió de nuevo a su conversación.


Aliviado seguí escondido tras los cubos esperando mi oportunidad para salir corriendo de allí. Me mantenía en cuclillas costosamente debido al dolor de mis extremidades. Quería volver de nuevo a mi isla, allí nadie me molesta nunca. Yo vivía tranquilo allí hasta que me la encontré totalmente...bueno...ya habrá tiempo de relatar la historia completa...solo diré que añoraba mi casa y  mi vida sencilla, solitaria y sin interrupciones...Yo no le había hecho nada a nadie...


La conversación de las tres personas continuaba y yo no podía soportar el peso de mi propio cuerpo cuando me falló una de mis rodillas...caí al suelo y justo abajo tenía un charco que resonó en las cercanías...alertando a mi querida Sofi...que miró hacia donde yo me encontraba...la verdad es que parece que fue el destino el que quiso unirnos aquella noche...ella adelantó su posición hasta donde provenía el sonido, pero la mirada de la mujer de pelo extraño pareció retenerla en esa interesante conversación.


Me volví a incorporar sigilosamente y decidí usar los poderes de mi sangre para no sentir tanto dolor y poder mantener mi posición hasta que pudiera escapar tranquilamente. Fue un error...la mujer que vestía como una monja parecía haberse percatado de la tarea que me ocupaba, sintió el fluir de mi propia sangre y se dirigió hasta mi posición.


La mujer parecía mas aliviada que sorprendida cuando me encontró allí entre los cubos de basura:


-Ajá...yo buscando a un asesino y tenemos a un no-muerto cubierto de sangre justo en la escena del crimen... - Las otras dos personas que se encontraban detrás parecían suspiras también de alivio.
-¿Qué haces aquí cainita?- Me quedé mirándola de hito a hito...apestaba a cacharros y mejunjes de laboratorio.


-Háblame...o es que los de tu estirpe ya han delegado esa labor a otro sector de la Camarilla...¿Quién eres?


-Me llamo Janu...y la verdad es que no se que hago aquí, no recuerdo nada...yo estaba en mi isla y solo recuerdo que he despertado aquí cubierto de heridas...- Si, apelé a la misericordia de esa mujer porque realmente llevaba pocas noches como vampiro y estaba muy desconcertado...a juzgar por como hablaba, esa mujer no quería matarme...por ahora


-¿Es usted consciente señor Janu de que se encuentra en un lugar donde se ha cometido un triple asesinato y que está usted sospechosamente vinculado con él...?
-Yo no he asesinado a nadie...yo no le he hecho nada a nadie...yo estaba muy tranquilo en mi isla hasta que he aparecido aquí cubierto de sangre...que no es mía...


-Esperemos que no sea un Malkavian descarriado...mira no tengo tiempo para hacer de Azote, para eso ya está el propio Azote y la verdad que mi labor está dentro de un laboratorio...lo que pasa que de vez en cuando tengo que tener mis deberes hechos para poder dedicarme a mis quehaceres...tienes toda la pinta de ser sospechoso de este crimen...puedo llevarte ahora mismo a que declares e incluso que te condenen por el mismo...pero claro si declaras amnesia...esto está más difuso...y tengo mucha prisa y pocas ganas de ocuparme de esto...te diré lo mismo que a estas personas desafortunadas...investigad el caso por mí...y prometo que no llegará ningún tipo de información a la Comisaría Central...¿Aceptas el trato señor...Janu?


-En el caso de que este sea el culpable...- Se dirigió a las otras dos personas
-¿Sí señora? -Sofía me miró con una mezcla de misericordia y asco...es normal estaba hecho un "marrano" como ella dice cuando va a comprarme ropa nueva.


-Comunicármelo inmediatamente y se le aplicarán las medidas correspondientes. Antes de que acabe la noche quiero que vayáis a la Comisaría Central ha hablar con el Secretario, el Inspector Salazar puede que os tenga un oficial del Azote para acompañaros...o algo parecido no lo sé.


-Deacuerdo- El hombre del pasamontañas poseía una voz bastante peculiar, junto con su olor me atrevería a decir que se trataba de un vampiro de alcantarilla...esos que viven todos juntos y siempre andan cotilleando o algo así...aunque siempre resultan útiles, yo conozco a uno bastante competente llamado Alucard.


Tras unas cuantas advertencias por parte de la chirriante mujer de no desobedecer sus órdenes decidimos dirigirnos hacia la Comisaría Central, no sabía como me había metido en ese marrón la verdad...yo solo quería estar en mi isla...La Isla de las Estatuas.

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